Me entristece pensar
que de la madre naturaleza
nos podemos olvidar.
Que pocas veces a ella
nos referimos en poesía,
se valora en su justa medida
o se agradece la luz del día.
Nos proporciona todo lo necesario,
nos da lo mejor de si misma,
paisajes de ensueño, picos nevados,
valles, ríos, mares, acantilados;
una luna de estío;
un cielo lleno de estrellas
y mil gotas de rocío.
Una magnolia cuyas flores
como la nieve de blancas
hacen que parezcan
la Navidad sin guirnaldas.
Una concha a la que el mar
llevó hasta la misma playa
y al regresar mar adentro
olvidó recuperarla.
También nos proporciona
de los animales su compañía
que por dinero se aniquilan
o se abandonan en una esquina.
¿Qué le damos nosotros
a cambio de todo eso?
polución, incendios, desechos
destrozando "nuestro techo".
Reflexionemos sin dilación
antes de que sea demasiado tarde,
respetando como a nuestra madre
a esa flor, a ese mar, a esa luna,
porque no podemos ni imaginar
si se cansa de nuestros desmanes
el aleo precio que podemos pagar.
Josefina