Como nos dé la gana,
como prefiramos,
como nos besamos,
como nos aceptamos.
A nuestro libre albedrío,
a tus botines y a mi camisa,
a tus labios y a mi piel,
en una sima o arriba de un monte.
Negociando nuestro tiempo,
echando a suertes nuestro bienestar,
dos síes en las miradas mutuas,
y si no nos comprenden que lo miren en Google.
Sin impostarnos,
dándonos lo más real de nuestros seres,
jugándonos el afecto arriesgando,
y que mañana salga el sol por donde desee.
Sin complejos de edad ni belleza,
importándonos un pino que se nos vea,
dejando que nuestras manos se entrelacen,
y sintiendo cada día nuestra aventura renovada.