Sabía que tus sueños podían estar cerca de los míos, intuía que podías ser maravillosa y que mi ideal podría concretarse en un hecho real.
Y va y salió bien, y fui yo y fuiste tú, y coincidimos, y tus ojos fueron osados y cautelosos a un tiempo, y mis manos se pararon a una distancia prudencial para no causarte rechazo.
Pero sé que ese rechazo fue una aceptación, y un modo de hacerte la posible, y un no con olor a sí, y una coherencia y una aceptación mutuas.
Y en aquel bar inopinado y hasta impropio, dentro de aquel ambiente aparentemente inadecuado y hasta exótico, decidimos finalmente guardarnos silencio.
Pero cuando ese eterno silencio concluyó, se juntaron valientemente nuestras manos, y nuestros labios fueron uno solo llamado beso, y te cogiste de mi brazo, y yo te puse la mano en tu hombro, y cuentan las estrellas y los pájaros que otros nos miraban con envidia y con deseos parecidos e inconcretos mientras nosotros dos, tú y yo, dábamos finalmente rienda suelta a nuestra libertad y a nuestra vida de compartir.
-Y DE AMAR-