Incomodidad, obligación forzada, apuros, tensión, nervios, malestar, medias gastadas y ojeras que ajan unos ojos enormes y bellos.
Disconformidad con el placer, tozudez de pesimismo, apresuramientos, abordajes incómodos, tráfico denso, y descontento que ata un sujetador obligado y anodino. Pero hay otra realidad al otro lado que anhela y accede a su sitio. Y a su hilo feliz.
Pon los pies encima de la mesa, acomódate en el sofá, quítate tus uniformes convencionales y ponte a vivir en cuanto puedas. Y desponte la ropa, y suaviza y colorea tus tirantes de arriba y de los muslos, y arriesga que el no ya puedes tenerlo, y apura ese vino que merecen tus sueños gratos de relax.
Lluvias y borrascas, agua sobre tu pelo cuidado, desencuentros, malas caras de sorpresa negativa, ansiedad sin éxito, y sin embargo se te entreabre el sol de tu femineidad y de tu libertad.
Porque hay placer, y fiesta, y amor, y *****, y masajes,y viajes, y meditación, y piernas kilométricas, y labios de mujer como tú, y ganas todas las ganas y muchas ganas de ser extremadamente feliz.
Frente al estrés, estás tú. Ante la adversidad, tu audacia. Al otro lado de tus noes, están tus síes por supuesto.Cine furtivo. Al otro lado de tu teléfono blindado, está el deseo de un piropo, de un contacto, de un beso, y de todas las ganas de una vacación anónima en una calma isla de playa prolongada.
-COMO TE MERECES-