Que te la crees porque te llega. Porque estás a gusto y casi sin saber porqué. Se te pasan las timideces, y te atreves. Osas salirte de lo que los demás te vean, y hasta te lanzas a cantar y a hacer humor.
La clave de esa afinidad es la satisfacción de darte cuenta de que eres aceptado, simpatizado, protegido, integrado y querido.Todo en @. Cuando te dejan hacer es porque saben respetarte esa rama de aprecio en que te envuelven.
De modo que es que sí. Que se pueden hacer buenos conoceres a nuestra cincuentañera edad, y que puedes compartir con la naturalidad de otras sonrisas, y entonces una limpia felicidad te llena y te compensa. Y en lo único que puedes pensar es en que vuelva la nueva cita, la nueva oportunidad de ver a tus amig@s, de verte a ti mism@, de aguantarnos con amenidad los unos a los otros y hasta de descubrir cosas inéditas de nuestros universos personales. A veces es tan fácil que dudas y te sorprende tanta cercanía y más en los tiempos que corren de blindaje y cautelas.
Es una cosa que no se puede valorar con el money, y que hace que tu corazón y espíritu se vuelvan abiertos y pizpiretos, atentos sin querer, y gratos en la sorpresa nueva que siempre puedes descubrir que es la vida.
-A POCO QUE TE LO PROPONGAS-