Activista, cinéfilo, elegante, educado, del Cabanyal, el mejor de mis amigos, orgulloso, republicano, antisistema, irónico, inteligente, delicado, suave y culo inquieto.
Discreto, solemne, culto, todavía joven para morir, la muerte es una *****da, nunca te esperas morir tan joven, y ahora qué demonios se hace, y es la ***** ley de vida, y el que no se vaya a morir que levante su mano.
Pero cuando un amigo se va, te entra coraje, y le dirías unas cuatro cosas, y le preguntarías mil interrogantes de nuestro egoísmo de cariño. Cuando un amigo se va te quedas sin un referente cercano para hablarle de tus problemas y hacerle partícipe de tus alegrías.
Paco Moltó fue un luchador por la libertad. De convicciones profundas, teniendo claras las cosas, infatigable crítico, y todas esas cosas que puedo decirte cuando te aprecié tanto.
Queda un vacío que no lo gana un tanatorio o una ceremonia de despedida, queda algo agridulce y desagradable, porque estoy hablando de la ***** muerte. Ahora valoro todavía más la amistad. Porque he perdido a uno de sus representantes. Me ayudó y protegió siempre, fue claro cuando tenía que decirme las cosas y nunca anduvo por las ramas cuando te sabía amigo. Qué palabra esa de amigo. No tiene valor matemático sino emocional y maravilloso. Como una aguja en un pajar hay amigos. Paco Moltó fue mi amigo. Ahora ha llegado su final a una edad muy inesperada. Mañana le despediremos como merece a este hombre elegante que conocí gracias a las quedadas de esta misma página. ¡Vivan las mujeres, Paco!
¡Y VIVA LA REPÚBLICA Y LA LIBERTAD!