Me gusta la gente que llega sin hacer ruido y termina sacándote mil sonrisas. Disfrutar de las pequeñas cosas, las conversaciones que se alargan, las risas espontáneas y alguna que otra locura bonita. Si vienes a sumar buen rollo, complicidad y ganas de disfrutar, podemos llevarnos bien. La vida ya es suficientemente seria como para complicarnos también aquí. 😉