Si has llegado hasta aquí, es porque te he llamado la atención, ahora quiero que sepas lo siguiente:
No te dejes guiar por una imagen fotogénica, que mi rostro sea agraciado no significa que tengas el derecho a faltarme el respeto ni proponer encuentros esporádicos faltos de sentido.
A la otra parte de la pantalla, existe una persona a la que le apetece conocer gente, soy una mujer tranquila, de esas que disfrutan de las conversaciones honestas y genuinas. Por tanto, cualquier otro tipo de conversación, ahórrate tu tiempo y de paso, el mío.
Estoy cansada de los postureos y que los hombres midan su valía por el tamaño de sus bíceps, me interesa la gente que se ha mirado por dentro, que sabe quién es y quiere conectar con otro ser humano.
Prefiero las personas que son coherentes, que sus pensamientos, palabras y actos estén en armonía, capaces de valorar la calma, la complicidad y la profundidad de una conversación. Si estás también en ese punto de la vida, quizás podamos encontrarnos.
Y si finalmente me tienes que enviar a pastar, que me parece estupendo, al menos no lo hagas desapareciendo sin dar explicación alguna ni utilizando conmigo ese comportamiento agresivo-pasivo.
Si las ideas las tenemos claras ¿vemos hasta dónde nos lleva esto?